Muchos fotógrafos que recién empiezan sienten que pedir un adelanto o un contrato espanta a los clientes. En la práctica pasa lo contrario: transmite profesionalismo.
El adelanto asegura la fecha
Cuando separas una fecha, rechazas otras. El adelanto compensa ese costo de oportunidad y filtra a quienes no están decididos.
El contrato evita malentendidos
Qué incluye el paquete, cuándo se entregan las fotos, qué pasa si hay que reprogramar: todo queda escrito y aceptado antes de la sesión.
Hazlo parte de la reserva
Lo ideal es que el contrato y el adelanto no sean un paso aparte, sino parte del mismo flujo de reserva. Así nadie se olvida y tú no tienes que perseguir a nadie.
